Uno de los principales errores de las nuevas emprendedoras es querer empezar “perfecto”: oficina, web costosa, empaque sofisticado. El verdadero camino está en validar tu idea cuanto antes. Pregúntate: ¿la gente pagaría por lo que ofrezco?
Ahí entra el concepto del Producto Mínimo Viable (PMV): una versión sencilla de tu producto o servicio que te permite probar en el mercado real. Por ejemplo, si quieres vender ropa deportiva, no lances toda una colección. Empieza con 3 o 4 modelos básicos, pruébalos con tu círculo cercano o en redes sociales, y ajusta antes de invertir más.
Consejo práctico: haz encuestas rápidas con Google Forms o prueba vender en plataformas como Mercado Libre o Shopify antes de invertir en una tienda física.


